Diseñado para rastrear organizaciones criminales, el spyware israelí Pegasus llegó a Iberoamérica como una promesa de seguridad. Sin embargo los objetivos registrados por Citizen Lab y Amnistía Internacional dibujan un patrón distinto al declarado: periodistas, activistas y opositores políticos conforman la lista de infectados. Este análisis desglosa su funcionamiento, documenta su aplicación en la región y presenta unas medidas de seguridad y protección digital.