Antes de que un líder pronuncie la primera sílaba, su indumentaria ya ha emitido un discurso. Pero ¿basta con cambiarse de ropa para cambiar de clase? De Lenin, que cambió el bombín por la gorra obrera, a Gandhi, que abandonó el traje de abogado por el khadi: en política, la moda solo adquiere sentido cuando se articula con prácticas estructurales. Sin ellas, el atuendo no es identificación: es disfraz.