¿Qué es el Materialismo Político?
El Materialismo Político (Polimat o MatPol) es una filosofía, o mejor dicho, es un sistema filosófico (en construcción) propuesto por el politólogo Santiago Armesilla, que consiste en fusionar la concepción materialista de la historia (propuesta por Marx) con la concepción materialista de la filosofía (propuesta por Bueno) y la escolástica católica de la Escuela de Salamanca (heredada de Santo Tomás) —sin negar otras fuentes (M. Gullo, Martinez Marzoa, Durantes Prados, D. Fusaro, escuela de ciber-comunismo, entre otras)—, entretejiéndose para converger en la concepción materialista de la vida política.
En resumen, hablamos de un materialismo político que asumiría el Materialismo Histórico de Marx (purgado del materialismo dialéctico de la URSS) y el Materialismo Filosófico de Gustavo Bueno (reforzado en su conexión con el Materialismo Histórico y purgado de sus elementos nihilistas, gnósticos y teoreticistas) en su ontología, 1 gnoseología y antropología filosófica, así como su ética y moral reconstruidas (heredadas de la escolástica salamantina), con su dialéctica de la naturaleza correspondiente, que en este texto trataremos de sintetizar.
En ese sentido, el Materialismo Político es una herramienta de estudio, comprensión y transformación material, plural, concreta, dialéctica, histórica, política y filosófica de la realidad, y nuestro objetivo es su implantación política en sentido fuerte, en un Estado-nación de escala civilizatoria (imperio generador), es decir, en la plataforma de escala continental-mundial que contiene a la clase trabajadora que habla español y portugués, para de este modo superar el estado de cosas actual en nuestras naciones políticas.
En los fundamentos del Materialismo Político no tenemos ninguna “verdad” revelada o suprema a la que nos atenemos o en la que nos basamos, por tanto, en la base del sistema del Materialismo Político, es decir, en la piedra angular del mismo no hay ninguna idea “sublime” que lo sostenga, no hay ninguna idea “superior”. Esto significa que no está la “IDEA” en mayúscula en el sentido del idealismo (de Hegel), el “espíritu absoluto”, ni tenemos como fundamento la “revelación divina” de las religiones, ni la idea de “Dios”, ni la idea de “justicia”, ni la palabra de ningún sabio, ni siquiera la palabra de Marx ni de Bueno; lo único que está en la base del sistema es la dialéctica, ergo, el sistema opera desde el método apagógico: Es un tipo de razonamiento lógico que tiene que tener en cuenta todas las diferentes tesis que van saliendo constantemente y optar por la más potente, la más racional o por la que menos contradicciones tenga. Por consiguiente, se decanta por la explicación más potente y racional de la realidad, no por la más bonita ni la que nos parezca más simpática sino por aquella que mejor explique los fenómenos de nuestra realidad en marcha.
Como hemos dicho, el Materialismo Político es una filosofía, pero…
¿Qué entendemos por filosofía?
La filosofía es la forma en que relacionamos las ideas de las que disponemos, en otras palabras, es la forma en la que pensamos, interpretamos, razonamos y sacamos conclusiones. Se puede entender como un saber crítico, sistemático, metódico que se pregunta por lo que existe y por el fundamento de lo que existe. 2
La filosofía es un saber de segundo grado que depende enteramente de los saberes de primer grado para constituirse (ya veremos qué significa esto). Y toda filosofía se debe evaluar a partir de los siguientes criterios:
- Si es sistemática o asistemática
- Si es materialista o idealista
- Si es crítica o acrítica.
A. Sistemática o asistemática
Se refiere a si construye un orden metodológico y racional para organizar las ideas o si en cambio, no se usa ningún método claro ni ningún sistema, sino que se relacionan ideas de manera intuitiva, espontánea, desorganizada y desestructurada.
Así como existe un método para aprender inglés, un método para aprender a tocar el piano, un método para aprender a reparar una computadora, un método para aprender a leer más eficientemente, etc., hay métodos para pensar (sistemas filosóficos), es decir, un ordenamiento lógico, racional y coherente de las ideas, de los conceptos y de la forma en que los relacionamos y sacamos conclusiones.
El pensamiento sistémico es un modo de análisis que evalúa todas las partes que se interrelacionan y que a su vez conforman una situación hasta lograr una mayor conciencia de los sucesos y del porqué.
B. Materialista o idealista
Se refiere a si responde a alguna exigencia de compatibilidad con la realidad o está fantaseando con ideas que remiten a cosas inmateriales, metafísicas o irreales. Distinguimos filosofía materialista e idealista en tanto que la concepción sistemática de la realidad que se propone no puede existir sin una realidad física-corpórea. Negamos la metafísica en tanto que negamos la existencia de una realidad abstracta inmaterial, ideal o imaginaria que tenga alguna autonomía independiente del mundo físico-corpóreo. Negamos que exista una realidad metafísica (inmaterial) o un “mundo de las ideas” sobre el cual no se pueda operar de alguna manera con el mundo físico-corpóreo. Esto no quiere decir que toda la realidad se reduce a lo físico-corpóreo, sino que cosas como las ideas y sentimientos no existen en un “mundo” separado de este (metafísico) con sus propias reglas, y mucho menos con una predominancia sobre el nuestro.
C. Crítica o acríticamente.
Es preguntarse si examina críticamente las ideas con las que trabaja o las asume como presuponiendo que se sabe de lo que se habla sin cuestionar su fundamento, origen, significado, desarrollo histórico, coherencia y compatibilidad con la realidad. Para tener claras las ideas hay que tener claros los conceptos de los que surgen esas ideas (y para eso también hay que definir qué es un concepto y qué es una idea).
Por tanto, si tenemos una forma de relacionar las ideas asistemática, idealista, y acrítica, no tenemos una verdadera filosofía en sentido estricto, sino que tenemos una ideología, un sofisma, una interpretación oracular de la realidad, un pajazo mental, o en todo caso, para ser generosos: una filosofía vulgar y mundana. Esta es la principal diferencia entre ideología y filosofía, pues si bien en la práctica las dos hacen lo mismo: relacionar ideas, lo que las diferencia es la forma en la que lo hacen. Por eso toda filosofía es una ideología (es una forma de relacionar ideas) pero no toda ideología constituye una filosofía, pues para serlo, tendría que construir un sistema metodológico, organizado y racional para realizar dicha relación de ideas.
¿Y qué diferencia a una idea de un concepto?
Ideas y conceptos
Los conceptos son la unidad mínima de conocimiento, son la base de los sistemas científicos, son referentes específicos, categoriales (“categorías” es una idea de Aristóteles, que significa “partes”, “regiones” de la realidad separadas de otras regiones).
Las ideas no son referentes específicos ni categoriales, son referentes trascendentales porque trascienden las categorías, rebasan las ciencias, atraviesan a los conceptos y los interrelacionan.
Las ideas tienen un fundamento material. De una u otra forma tienen siempre una genealogía causalmente material, las ideas no surgen de entidades inmateriales (que no existen) aunque puedan remitir a ellas, las ideas surgen siempre de conceptos y causas materiales. Las ideas se fundamentan en una coordinación transcategorial, trascendental de los conceptos de tal modo que no podemos interpretar una idea sin tener en cuenta los conceptos sobre los cuales esa idea se fundamenta.
Los conceptos dan lugar a construcciones científicas y las ideas dan lugar a construcciones filosóficas, las ideas surgen de los conceptos, los interrelacionan, y por eso no se puede construir una filosofía sin ciencia, hay que desconfiar de todo filósofo que no sea científico, no podemos interpretar filosóficamente nada de espaldas a las ciencias. La filosofía tiene que partir de una realidad interpretada o construida científicamente, de una realidad que es el resultado de construcciones científicas.
En resumen, los conceptos son referentes categoriales que tienen siempre un fundamento material y las ideas por su parte exigen la preexistencia de los conceptos para poder desarrollarse porque las ideas son una coordinación de los conceptos a los cuales trascienden y relacionan; las ideas se construyen a partir de los campos categoriales, y a partir de los conceptos que surgen en los campos categoriales y suponen una coordinación entre ellos. Entonces a partir de los conceptos categoriales, es decir, a partir de las construcciones científicas, es que se puede construir un sistema de ideas, o lo que es lo mismo, una filosofía.
Por tanto, si no tenemos definidos conceptualmente los términos que estamos usando, si no tenemos definidos los conceptos, difícilmente podemos proceder a la interpretación de las ideas que emergen de esos conceptos y que exigen una relación interconceptual y transconceptual. Es por esto que ser incapaz de diferenciar un concepto de una idea, a la hora de enfrentarnos a cualquier interpretación filosófica, supone descarrilar en el primer kilómetro.
Platón cuando construye el primer método filosófico del mundo lo hace a partir de un sistema de conceptos organizados en torno a un campo categorial, una ciencia bien definida que es la geometría, el saber de primer grado (científico), que toma como modelo, como referencia, al igual que Aristóteles, para construir su filosofía que sería ya un saber de segundo grado.
¿Qué son los saberes de primer y segundo grado?
Un saber de primer grado es lo que surge a lo largo del desarrollo de las distintas actividades humanas (artesanales, técnicas, científicas, artísticas, tecnológicas, políticas, económicas, militares, teológicas, etc.) que van elaborando una serie de conceptos prácticos y precisos que les permiten desenvolverse en sus correspondientes “campos”, “categorías” o “partes” del mundo sobre los que actúan. Y todas estas actividades van definiendo los “conceptos” (términos, operaciones, referenciales y relaciones) a medida que estudian y transforman su “pedazo” de la realidad. Estos son los saberes de primer grado.
El hombre es un animal que no puede existir sino produciendo, es al transformar la realidad (el mundo que le rodea) que puede producir sus medios de vida, y a medida que la transforma va conociendo, operando y estudiando la realidad, así surgen los saberes de primer grado.
Por ejemplo, en la carpintería, que es una técnica, al transformar la materia con la que trabaja (es la materia con la que se trabaja la que define y diferencia a todas las ciencias y demás saberes de primer grado) van surgiendo determinados conceptos como martillar, serruchar, tabla, tronco, silla, mesa, etc. Esos son los conceptos, que siempre son términos (carpintería, acabado), operaciones (martillar, serruchar, lijar) referenciales (madera, pino, cedro, arce, martillo, serrucho, etc.) o relaciones, que pueden expresarse como relaciones de posición (ángulo, perspectiva, orientación), relaciones espaciales (encima, debajo, delante, detrás, cerca, lejos), relaciones temporales (antes, después, simultáneamente), relaciones causales (causa, efecto, medio, resultado), relaciones de proporción o medida (más grande que, más pequeño que, igual a), relaciones de orden (primero, segundo, último), entre otras.
Cabe aclarar que no todos los conceptos construyen ideas.
Ahora bien, teniendo claro que los conceptos son saberes categoriales específicos, es frecuente encontrar que un mismo concepto esté presente en categorías o “saberes” distintos, sin que se sepa muy bien si en todos ellos se refieren o no a lo mismo; por ejemplo:
El concepto de “fuerza” es usado con exactitud por saberes distintos: En la física (fuerza gravitatoria), en la geología (fuerza sísmica), en la politología (fuerza militar), en la gimnasia (fuerza muscular), en la economía (fuerza productiva), en la teología (fuerza de la fé), en la termodinámica (fuerza motriz) y etc. Ahora bien, lo que llamamos “fuerza gravitatoria”, “fuerza física”, “fuerza muscular”, “fuerza militar”, “fuerza productiva” ¿Qué relación tienen entre sí? ¿Son la misma “fuerza”?
Pues no, al comparar los distintos conceptos de “fuerza” en busca de parecidos, diferencias, contradicciones, etc., aparece “algo” nuevo que ya no es un concepto pero que los relaciona a todos. Ese “algo” es a lo que denominamos “idea”, en este caso, la idea de “fuerza”.
Y así existen multitud de conceptos de los que surgen las ideas.
Establecer las relaciones entre conceptos que dan lugar a las ideas requiere de un tipo de saber que ya no es un saber de primer grado, ese saber es lo que entendemos por filosofía, que al nutrirse de saberes de primer grado le denominamos saber de segundo grado.
Pero la filosofía no es una “superciencia” que las abarque a todas porque no existe ni puede existir “LA CIENCIA” (esas mayúsculas hipostasían) en sentido abstracto y unívoco, ni una “ciencia de las ciencias”, lo que en realidad existen son ciencias, en plural, y cada una se encarga de su campo específico, por eso el concepto de “fuerza productiva” de la economía no sirve para explicar la “fuerza de gravedad” de la física, ni la “fuerza sísmica” de la geología sirve para explicar ni entender científicamente la “fuerza motriz” de la termodinámica y etc. Por eso las ciencias no pueden construir esas relaciones entre ideas porque cada ciencia se ocupa de su campo específico y no puede explicar a los demás. Las ciencias trabajan con conceptos y la filosofía con ideas. Y todos, incluidos los científicos, tienen una filosofía (o ideología), una forma de relacionar las ideas, aunque no lo sepan.
En resumen, a lo largo del desarrollo de la humanidad, las distintas actividades humanas van elaborando una serie de conceptos prácticos y precisos que les permiten desenvolverse en los correspondientes campos o partes del mundo sobre los que actúan. Estos conceptos son necesarios para entender de qué estamos hablando en cada ámbito, bien sea científico, artístico, técnico, tecnológico, religioso, político, etc., pues en su desarrollo, las ciencias dan lugar a una serie de conceptos para explicar su parte de la realidad, para explicar su propio campo del conocimiento y de estos conceptos surgen ideas que la filosofía captura, relaciona y clasifica.
Como ya hemos dicho, los saberes de primer grado solo saben de su propio concepto y son incapaces de abarcar los conceptos de los otros saberes, por eso los saberes de primer grado no pueden establecer las relaciones entre conceptos que son necesarias para llegar a las correspondientes ideas. En este sentido hay una relación entre unas cosas y entre otras no. Establecer por tanto esas relaciones entre conceptos que dan lugar a las ideas requiere de un tipo de saber que ya no es un saber de primer grado, sino que es un saber de segundo grado, ese saber es la filosofía y la filosofía tiene como prerrequisito el conocimiento de los saberes de primer grado, por eso se le denomina saber de segundo grado, porque es “un saber de saberes”.
Por lo tanto se pueden decir tres cosas fundamentales sobre la filosofía:
- Que no es la madre de las ciencias, es hija, puesto que tiene como requisito previo el conocimiento de estas para constituirse. Por eso Platón cuando fundó en Atenas la primera escuela de filosofía del mundo, hace 2.400 años, puso un letrero en la puerta que decía “Que no entre aquí quien no sepa geometría”.
- La filosofía no es una superciencia que las abarque a todas aunque se interesa por toda la realidad, por todo “el saber”, mejor dicho, por todos los saberes, pero clasificándolos, comparándolos, analizándolos y relacionándolos.
- La filosofía no produce nada por sí misma. De los conceptos se extraen las ideas y como estas son diversas y cambiantes, las clasifica y relaciona sistemáticamente.
Por eso Sócrates decía que “mi arte mayéutico tiene las mismas características generales que el arte de las parteras”, porque ayuda a dar a luz, pero no a cuerpos sino a ideas, y si bien la filosofía igual que las parteras, ayuda a dar a luz a los saberes de primer grado, no puede parir nada por sí misma, es decir, no puede producir conocimiento por sí sola.
Estos son los presupuestos básicos de la concepción materialista de la filosofía.
¿Qué significa Materialismo Político?
Como ya aclaramos, el Materialismo Político es un sistema filosófico, cuyo nombre está conformado por dos palabras: 3
1. Materialismo
El materialismo es la filosofía que niega la posibilidad de entes inmateriales y conciencias incorpóreas. Y es materialista toda corriente de pensamiento filosófico que tenga como sustrato la centralidad de la materia y de lo material.
Desde el Materialismo Político definimos a la materia como la idea filosófica de realidad, como todo lo que existe, como todo lo que fue, es y será, una realidad que es plural y que está en constante movimiento y cambio.
Para nosotros, la materia en particular, y lo material en general, es el elemento constitutivo y esencial de toda la Realidad, de todo lo que ha habido, hay y habrá. A su vez, es una idea ontológico-filosófica que excede lo físico-corpóreo con lo que vulgarmente se la suele confundir y que no puede caracterizarse como un contenido categorial científico (como concepto), porque también excede a las ciencias categoriales (como idea). Dicho de otro modo, una cosa es el concepto de materia (de la física) y otra es la idea de materia (de la filosofía).
Marx construye la primera concepción materialista de la historia oponiéndose al idealismo y al empirismo (aunque no haya sido el primero en usar el término “materialismo”), porque pensar siempre es pensar contra algo, como decía Gustavo Bueno. Del mismo modo, Platón construye el primer sistema filosófico de la historia oponiéndose a los sofistas, a los monistas y a los atomistas, así también construye su idea de Symploké (que ya veremos de qué trata), y elabora un método para diferenciar a un verdadero filósofo de un falso filósofo en su obra “El sofista”.
Lo que Marx revoluciona en el pensamiento filosófico es una tercera vertiente que se distancia y opone a las dos grandes corrientes filosóficas de su época: el idealismo y el empirismo, con una tercera forma de ver el mundo donde la realidad no es una cosa que nosotros observamos y descubrimos pasivamente a través de los sentidos (empirismo), ni una expresión de las ideas que están en un mundo aparte (idealismo). Sino que el mundo es la construcción a partir del conjunto de las relaciones sociales y esto es una manera totalmente revolucionaria de pensar absolutamente todo, es otra manera de pensar y entender al mundo: Nosotros construimos al mundo. Y no podemos entender el mundo sin entender la historia del mundo.
Mi método dialéctico no sólo es en su base distinto del método de Hegel, sino que es directamente su reverso. Para Hegel, el proceso del pensamiento, al que él convierte incluso, bajo el nombre de idea, en sujeto con vida propia, es el demiurgo (creador) de lo real, y lo real su simple forma externa. Para mí, por el contrario, lo ideal no es más que lo material transpuesto y traducido en la cabeza del hombre. 4
K. Marx
Así como Darwin descubrió la ley de la evolución del mundo orgánico, Marx descubrió la ley de la evolución de la historia humana: el hecho tan sencillo, pero oculto hasta entonces bajo la maleza ideológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc.; que por tanto la producción de los medios materiales inmediatos de vida y, por consiguiente, la correspondiente fase de la evolución económica de un pueblo o de una época son la base sobre la que se han desarrollado las instituciones estatales, las concepciones jurídicas, el arte y también las ideas religiosas de los hombres, con arreglo a la que por tanto deben explicarse y no al revés, como hasta entonces se había venido haciendo. 5
F. Engels
Nuestra conciencia y nuestro pensamiento, por muy transcendentes que parezcan, son el producto de un órgano material, físico: el cerebro. La materia no es un producto del espíritu, y el espíritu mismo no es más que el producto supremo de la materia. 6
F. Engels
Por lo tanto se pueden decir tres cosas fundamentales sobre el Materialismo Histórico:
- El hombre necesita en primer lugar condiciones materiales favorables (comer, beber, un techo y vestirse) antes de poder hacer política, ciencia, arte, filosofía, religión, etc., pues es un animal que no puede existir sino produciendo; es al transformar la realidad (el mundo que le rodea) que puede producir sus medios de vida, y es a medida que fue transformando y produciendo el mundo que se transformó, produjo y reprodujo a sí mismo, pasando de ser animal a ser animal humano (“El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre” – Engels).
- El mundo es la construcción a partir del conjunto de las relaciones sociales: Nosotros construimos al mundo. Y no podemos entender al mundo sin entender la historia del mundo.
- El motor de la historia es el desarrollo de las fuerzas productivas (la transformación del mundo), que generan determinadas relaciones de producción que producen y reproducen determinadas clases sociales, que son contradictorias entre sí y resuelven su contradicción en la lucha (dialéctica) de clases.
Estos son los presupuestos básicos de la concepción materialista de la historia.
2. Político
Político porque la racionalidad humana es producto de la vida política. Es imposible el desarrollo de los saberes de primer grado (técnicos, tecnológicos, científicos, antropológicos, políticos, matemáticos, físicos, biológicos, artísticos, etc.) como así los de segundo grado (la filosofía) fuera del marco de las sociedades políticas. Pero además porque su objetivo, al contrario de todo tipo de gnosticismo, es su implantación política para transformar la realidad.
Nuestro materialismo político se opone frontalmente tanto al espiritualismo mundano que estudian los antropólogos o los sociólogos (el oscurantismo plebeyo, el “misterio” popular, las “ciencias” ocultas, el tarot, la superchería en general, etc.), como al espiritualismo académico, filosófico (idealismo-metafísica) o teológico. Y decimos que se opone a todo tipo de espiritualismo porque el sustancialismo metafísico es imposible por contradictorio, ya que eterniza, absolutiza e inmoviliza determinadas morfologías del Universo, separándolas del entramado estructural o causal en el que necesariamente están insertas, dándoles una autonomía propia contradictoria e imposible. No puede tener autonomía la conciencia al margen del cuerpo (la idea de alma trascendental al cuerpo). Las ideas sustancializadas, no dialécticas, hipostasiadas metafísicamente, sólo son ideas filosóficas llevadas al límite en totalidades imposibles, con una racionalidad metafísica que se revela como una pseudo-racionalidad corrupta que se da de bruces con la realidad efectiva. Así ocurre con la idea de Dios, espíritu, fantasma, libre mercado, ángeles, utilidad marginal, género, derechos naturales, etc.
El materialismo será toda corriente que niegue la posibilidad de conciencias incorpóreas. Para el materialismo la conciencia no solo implica corporeidad, sino también vida con un sistema nervioso desarrollado en un organismo que sea capaz de percibir y operar sobre el Universo-Mundo.
Los humanos formamos parte de la materia, del cosmos. Debido a la posesión de una conciencia que es relativa al cuerpo y que es una construcción colectiva, somos el único ente inteligente conocido hasta la fecha con capacidad de conocimiento, ergo los humanos somos la única entidad de la materia con la capacidad de conocerla: somos la capacidad que la materia ha producido que puede conocerse a sí misma: somos la materia conociéndose y experimentándose a sí misma.
La conciencia filosófica es una construcción colectiva producto de la vida política y es una característica más de la materia, es otro fenómeno de la infinita pluralidad de fenómenos producto de determinadas configuraciones de los distintos géneros de materialidad y que aunque no son materia física en sí, no son fenómenos espirituales (como la gravedad, las ondas, el magnetismo, la radiación, etc.). Es la propia materia (no ningún espíritu) la que toma conciencia de sí misma, por eso decimos que la conciencia filosófica es material y es producto de la vida política, por lo tanto, el Materialismo Político no es una filosofía más entre otras, sino que toda filosofía, en lo que tenga de verdadero, ha de ser materialista y ha de ser política. Así, la historia de la filosofía es la historia de cómo progresivamente se ha ido tomando conciencia del materialismo. Es decir, es la historia del materialismo desarrollándose desde el primer sistema filosófico construido por Platón (basado en los avances de sus predecesores), pasando por las categorías, la “Política” y la lógica de Aristóteles, por las concepciones del “ser” y la racionalización de la idea de Dios de Santo Tomás, el materialismo ontológico del “Deus sive natura” de Spinoza, el idealismo objetivo de Hegel y su concepción de la dialéctica, la concepción materialista de la historia de Marx y la concepción materialista de la filosofía de Bueno, convergiendo discontinuamente (es decir, con rupturas y continuidades), entretejidas y culminando en el presente con el Materialismo Político, desarrollándose y superándose hasta que eventualmente sea superado dialécticamente por las siguientes generaciones.
Porque no se puede enfrentar la realidad ignorando las premisas de aquellos pensadores que nos han precedido en el ejercicio de esta interpretación, porque interpretar el mundo ignorando a aquellos que estuvieron antes que nosotros implica adoptar una actitud completamente ingenua y carente de fundamentos. Eso fue lo que hizo el romanticismo, se puso a interpretar la realidad ignorando el barroco hispánico, eso es lo que hicieron Nietzsche (que despreciaba toda la tradición filosófica clásica), Fichte, Schelling, Herder, Kant y en general los filósofos del idealismo alemán, que aunque puedan tener partes muy racionales, en general terminaron construyendo una filosofía que hace que el hombre se vuelva incompatible con la realidad. Solo lograremos ver más lejos subidos a los hombros de gigantes.
En la producción social de su vida, los hombres entran en determinadas relaciones necesarias e independientes de sus voluntades, relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, que tiene una base real sobre la cual se edifica una superestructura jurídica y política y a la cual corresponden determinadas formas sociales de conciencia… El modo de producción de la vida material condiciona, por lo tanto, en general, el proceso de la vida social, política y espiritual. 7
K. Marx
Los filósofos (gnosticistas) no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo. 8
K. Marx
Las generaciones que nos corregirán serán probablemente mucho más numerosas que aquellas cuyo conocimiento corregimos nosotros, con bastante desprecio a menudo. 9
F. Engels
El materialismo histórico de Marx es tan importante, que no asimilarlo es como ser precopernicano. 10
G. Bueno
En el futuro, el Materialismo Político deberá ser capaz, también, de asumir ideas, corrientes y teorías de otras doctrinas filosóficas, siempre que apunten a la transformación materialista, revolucionaria, del Universo desde el aquí y ahora. 11
S. Armesilla
Y todo lo dicho en este texto son los presupuestos básicos para abordar la concepción materialista de la vida política.
Referencias
- Bueno, G. (1991). Parte II: Ontológica. En Primer ensayo sobre las categorías de las ciencias políticas. Fundación Gustavo Bueno. https://www.fgbueno.es/med/dig/gb91ccp4.pdf[↑]
- Bueno, G. (1995). ¿Qué es la filosofía? El lugar de la filosofía en la educación. El papel de la filosofía en el conjunto del saber constituido por el saber político, el saber científico y el saber religioso de nuestra época. Pentalfa. https://www.filosofia.org/aut/gbm/1995qf.htm[↑]
- Utín, M. (2022, 6 de junio). Conceptos fundamentales del Materialismo Político (I). La Razón Comunista. https://www.larazoncomunista.com/post/12-1-conceptos-fundamentales-del-materialismo-pol%C3%ADtico-i[↑]
- Marx, K. (1873). Palabras finales a la segunda edición alemana del primer tomo de El Capital. Marxists Internet Archive. https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/pfal72s.htm[↑]
- Engels, F. (1883). Discurso ante la tumba de Marx. Marxists Internet Archive. https://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/83-tumba.htm[↑]
- Engels, F. (1886). Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana. Marxists Internet Archive. https://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/feuer/index.htm[↑]
- Marx, K. (1859). Prólogo. En Contribución a la crítica de la economía política. Marxists Internet Archive. https://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/criteconpol.htm[↑]
- Marx, K. (1845). Tesis sobre Feuerbach. En Instituto de Marxismo-Leninismo del CC del PCUS (Ed.), Obras escogidas en tres tomos (Tomo 1, pp. 7-10). Editorial Progreso. https://www.filosofia.org/cla/ome/45tes_d.htm[↑]
- Engels, F. (1878). Sección primera: Filosofía. IX. Moral y derecho. Verdades eternas. En Anti-Dühring. La revolución de la ciencia por el señor Eugen Dühring. Marxists Internet Archive. https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/anti-duhring/ad-seccion1.htm[↑]
- Amela, V.-M. (1999, 16 de julio). Gustavo Bueno: «Yo mataría al etarra Barrios con mis manos» [Entrevista]. La Vanguardia. https://www.fgbueno.es/hem/1999k16.htm[↑]
- Armesilla, S. (2020). La vuelta del revés de Marx: El materialismo político entretejiendo a Karl Marx y Gustavo Bueno. El Viejo Topo.[↑]
