
El análisis objetivo.
¿Una búsqueda de neutralidad?
¿O una forma de tomar postura?

Mientras muchos cubanos hacen filas por alimentos, el nieto de Raúl Castro exhibe un medallón de oro y dice que quisiera que todos vivieran como él. ¿Desatino o mensaje deliberado? Vestido con ropa de marca, manifestó su interés y buena disposición para establecer diálogos con los Estados Unidos. Quizás todo fue una señal al capital internacional. Quizás “El Cangrejo” no le estaba hablando a Cuba.

¿De qué está hecho el mundo? ¿Cuáles son los principios fundamentales que sostienen la realidad? Para el Materialismo Político, la materia, pero entendida como mucho más que aquello que se puede tocar. La realidad es un entretejimiento donde ni todo está conectado con todo, ni nada está aislado. En este artículo conocerás el Universo-Mundo, el Ser Material Trascendental y el Ego Trascendental: la estructura del Cosmos.

Ni idealismo, ni empirismo, ni verdad revelada. El Materialismo Político es un sistema filosófico en construcción que fusiona el Materialismo Histórico de Marx, el Materialismo Filosófico de Gustavo Bueno y la escolástica de la Escuela de Salamanca. Su método, la dialéctica apagógica: tomar postura por la tesis más racional, no por la más simpática. Su objetivo, no solo interpretar el mundo, sino transformarlo políticamente desde una plataforma civilizatoria: la Iberofonía.

El 31 de mayo, las elecciones colombianas dejaron en primera vuelta a Abelardo de la Espriella y a Iván Cepeda. Tomar partido por algún bando es complejo: ambos representan al mismo orden liberal burgués, que lleva doscientos años oscilando entre progresistas y conservadores sin tocar la contradicción capital-trabajo. Gobierne quien gobierne, los derechos que se conquisten hoy se perderán mañana, en un ciclo que solo la organización masiva puede romper.

¿Son marxistas las Vanguardias Iberófonas? Sí, pero no como un dogma. Lo somos en tanto herederos de la tradición racional de nuestra civilización, una que pasa por Aristóteles, Santo Tomás de Aquino y la Escuela de Salamanca. Lo somos en tanto reivindicamos el método que el propio Marx practicó: la síntesis dialéctica de fuentes diversas. Así, antes que marxistas, somos materialistas; antes que fieles a nadie, amigos de la verdad.

La Modernidad capitalista ha vaciado a las naciones de arraigo, memoria y fe; produciendo sujetos sin pasado, sin lazos y sin dirección: el consumidor perfecto. Mientras tanto, la población musulmana se expande con una convicción tradicional que nuestras democracias liberales ya no poseen. Ante esta encrucijada, los ateos no pueden refugiarse en un laicismo ingenuo. Su única defensa pasa por la unidad estratégica con los católicos.

Antes de que un líder pronuncie la primera sílaba, su indumentaria ya ha emitido un discurso. Pero ¿basta con cambiarse de ropa para cambiar de clase? De Lenin, que cambió el bombín por la gorra obrera, a Gandhi, que abandonó el traje de abogado por el khadi: en política, la moda solo adquiere sentido cuando se articula con prácticas estructurales. Sin ellas, el atuendo no es identificación: es disfraz.

¿Qué tienen en común Clausewitz, Mahan, Mackinder y Spykman con la guerra de Ucrania? Este ensayo los moviliza para construir un marco materialista de análisis prospectivo, y extrae una lección concreta del campo de batalla: la logística no es un complemento de la estrategia; es la estrategia misma. Drones baratos producidos en masa, artillería convencional y blindaje de bajo costo han resultado más decisivos que la tecnología de punta.